Una Vida con Propósito

Noticias

  • Julio: Actualizaciones constantes en FaceBook
  • Febrero: Hemos agregado dos nuevas presentaciones para bajar, visita Downloads.
  • Enero: Hemos agregado dos nuevos estudios sobre la FE

Quieres oír una muy buena radio cristiana por Internet?


Estudie la Biblia en el Instituto Bíblico de BBN, haga click aquí



www.unavidaconproposito.com on Facebook

Búsqueda personalizada

EL PAN DE CADA DÍA

 Pasaba del medio día, el olor de pan caliente invadía aquella calle, un sol escaldante
 invitaba a todos a un refresco.
 Pedrito, no aguantó el olor rico del pan y dijo:
 _¡Papá, tengo hambre!_.
 El padre, Agenor, sin tener un centavo en el bolsillo, caminando desde muy temprano
 buscando un trabajo, mira con los ojos mareados al hijo y le pide un poco más de
 de paciencia.
 _¡Pero papá, desde ayer no comemos nada, tengo mucha hambre, papá!_.
 Avergonzado, triste y humillado en su corazón de padre, Agenor le pidió al hijo que
 esperara en la vereda y entró en la panadería que estaba enfrente.
 Al entrar se dirige a un hombre en el mostrador:
 _Señor, estoy con mi hijo de tan sólo 6 años en la puerta, con mucha hambre, no
 tengo ninguna moneda, pues salí temprano para buscar un empleo y nada
 encontré, le pido que en el nombre de Dios me de un pan para que yo pueda matar
 el hambre de ese niño, en cambio puedo barrer el piso de su establecimiento, lavar
 los platos y vasos u otro servicio que usted necesite_
 Amaro, el dueño de la panadería, se extrañó de aquel hombre de semblante calmo
 y sufrido, que pide comida a cambio de trabajo, y le dijo que llame al hijo.
 Agenor tomó al hijo de la mano y lo presentó a Amaro, que inmediatamente les pidió
 que los dos se sienten junto al mostrador, donde mandó servir dos platos de comida
 del famoso PH (Plato Hecho) - arroz, poroto, bife y huevo.
 Para Pedrito era un sueño, comer después de tantas horas en la calle.
 Para Agenor, un dolor más, ya que comer aquella comida maravillosa, lo hacía
 recordar a la esposa y a dos hijos que quedaron en casa solamente con un puñado
 de arroz.
 Gruesas lágrimas bajaban de sus ojos ya en el primer bocado.
 La satisfacción de ver a su hijo devorando aquel plato simple como si fuera un
 manjar de los dioses y el recuerdo de su pequeña familia en casa,fue demasiado
 para su corazón tan cansado de más de dos años de desempleo, humillaciones
 y necesidades.
 Amaro se aproximó a Agenor y percibiendo su emoción, bromea para relajar:
 _¡¡¡Oh, María!!!, tu comida debe estar muy fea, mira a mi amigo, hasta está
 llorando de tristeza de ese bife, ¿será que es suela de zapato?_.
 Inmediatamente, Agenor sonrió y dijo que nunca comió comida tan apetitosa
 y que agradecía a Dios por tener ese placer.
 Amaro le pidió entonces que se tranquilice, que almorzase en paz y después
 conversarían acerca de trabajo.
 Más confiado, Agenor secó las lágrimas y empezó a almorzar, ya que su
 hambre ya estaba en las espaldas.
 Después del almuerzo, Amaro invitó a Agenor para conversar en los fondos
 de la panadería, donde había un pequeño escritorio.
 Agenor contó entonces que hacía más de dos años había perdido el empleo y
 desde entonces, sin una especialidad profesional, sin estudios, estaba
 viviendo de pequeñas "changas aquí y allí", pero que desde hacía semanas
 no conseguía nada.
 Amaro resolvió entonces contratar a Agenor para servicios generales en la
 panadería y apenado, le prepara al hombre una canasta básica con alimentos
 para por lo menos 15 días. Agenor con lágrimas en los ojos agradeció la
 confianza de aquel hombre y marcó para el día siguiente su inicio en el
 trabajo.
 Al llegar en casa con toda aquella "cantidad", Agenor es un nuevo hombre.
 Sentía esperanzas, sentía que su vida tomaría nuevo impulso. Dios le
 estaba abriendo más que una puerta, era toda una esperanza de días
 mejores.
 Al día siguiente, a las 5 de la mañana, Agenor estaba en la puerta de la
 panadería ansioso para iniciar su nuevo trabajo.
 Amaro llegó luego y sonrió a aquel hombre que ni él sabía porqué, estaba
 ayudando. Tenían la misma edad, 32 años e historias diferentes, pero algo
 dentro de él lo llamaba para ayudar a aquella persona. Y, no se equivocó.
 Durante un año, Agenor fue el más dedicado trabajador de aquel
 establecimiento, siempre honesto y extremadamente celoso con sus deberes.
 Cierto día, Amaro llamó a Agenor para una charla y le habló de una escuela
 que abrió lugares para la alfabetización de adultos a una cuadra arriba de
 la panadería y que él tenía interés que Agenor estudiara.
 Agenor nunca se olvidó de su primer día de clase: la mano trémula en las
 primeras letras y la emoción de la primera carta.
 Doce años pasaron desde aquel primer día de clases
 Vamos a encontrar al Dr. Agenor Baptista de Medeiros, abogado, abriendo su
 oficina a su cliente y después a otro y después a otro más.
 Al mediodía baja para un café en la panadería del amigo Amaro, que queda
 impresionado en ver al "antiguo empleado" tan elegante en su primer traje.
 Diez años pasan y el Dr. Agenor Baptista, con una clientela en la que mezcla
 los más necesitados que no pueden pagar con los más adinerados que pagan
 muy bien; decidió crear una institución que ofrece a los desvalidos de la suerte,
 que andan por las calles, personas desempleadas y carenciados de todo tipo,
 un plato de comida diariamente a la hora del almuerzo.
 Más de 200 comidas se sirven diariamente en aquel lugar administrado por
 su hijo, el ahora nutricionista Pedrito Baptista.
 Todo cambió, todo pasó, pero la amistad de aquellos dos hombres, Amaro y
 Agenor impresionaba a todos los que conocían un poco de la historia de cada uno.
 Cuentan que a los 82 años, los dos fallecieron el mismo día, casi que en la misma
 hora, muriendo plácidamente con una sonrisa del deber cumplido.
 Pedrito, el hijo, mandó grabar delante de la "Casa del Camino", que su padre
 fundó con tanto cariño:
 Un día yo tuve hambre y me alimentaste.
 Un día yo estaba sin esperanzas y me diste un camino
 Un día me desperté solo y me diste a Dios y eso no tiene precio.
 Que Dios habite en tu corazón y alimente tu alma.
 ¡¡¡Y que te sobre el pan de la misericordia para extender a quien necesita!!!.
 (Historia verídica)
 Si te parece que vale la pena, reenvía esta historia, pues nunca es tarde
 para empezar y siempre es temprano para parar.
 "Si juzgas a las personas, no tendrás tiempo para amarlas"
 Anónimo

 ~~~ UN MUNDO DE SUEÑOS Y DE AMOR PARA TI